Dinámica de Sistemas – Definición y Alcance (Forrester)

Definición Operacional

La Dinámica de Sistemas es un enfoque asistido por computadora para el diseño y análisis de estrategias y políticas en sistemas complejos, que utiliza modelos de simulación basados en estructuras de retroalimentación e interdependencias entre variables (Forrester,s.f).

Según Forrester (s.f), estos modelos representan explícitamente acumulaciones, flujos, demoras e información disponible para los distintos tomadores de decisión, permitiendo explorar cómo las reglas de decisión vigentes generan los patrones de comportamiento observados en el tiempo.

Alcance y Carácter de meta-disciplina

Forrester (s.f) concibe la Dinámica de Sistemas como una meta-disciplina aplicable a una amplia variedad de dominios: sistemas empresariales, urbanos, económicos, ambientales, sanitarios, educativos e incluso procesos históricos y sociales; sistemas abiertos en general.

En lugar de constituir un campo aislado, la metodología se superpone con disciplinas existentes y las enriquece al proporcionar un lenguaje estructurado para conectar políticas, estructuras de información y comportamiento dinámico de los sistemas.

Fuentes de Información para el Modelado

El desarrollo de modelos en Dinámica de Sistemas se apoya en la integración de tres grandes fuentes de información:

Para más detalles ver Bases de Datos Mentales, Escritas y Numéricas en Dinámica de Sistemas.

Esta combinación permite capturar no solo “lo que ocurre”, sino también cómo se decide dentro del sistema, conectando los modelos de simulación con la lógica real de decisión en contextos sociales y organizacionales (Forrester, s.f).

Enfoque en Diseño y Prueba de políticas

El propósito central de los modelos de Dinámica de Sistemas es permitir el diseño, prueba y mejora de políticas, entendidas en sentido amplio: reglas formales, procedimientos, incentivos, valores y patrones culturales que orientan las decisiones dentro del sistema (Forrester, s.f).

Forrester (s.f). resalta que el modelo se convierte en un “laboratorio de simulación” donde es posible experimentar con alternativas de política, observar sus efectos a largo plazo y detectar consecuencias no intencionales antes de implementarlas en el mundo real.

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